Plata para nadie

Es preocupante que la AJAM admita abiertamente que perdió el control del territorio, aunque  a estas alturas no debería sorprender a nadie. Ante tamaña confesión uno esperaría que suceda algo. Tal vez que aparezca plata, que se designe gente, que se presente un plan, no se algo. Pero no, al parecer eso no es urgente. Porque en La Paz los magistrados que se autoprorrogaron y los nuevitos, exigen que se les entregue el 5% del presupuesto nacional en 20 días o van al paro. Y creo que aquí hay que ser claros, el discurso de “la justicia está en crisis” no se lo traga tan fácilmente, ya que es un secreto a voces que la justicia lleva décadas funcionando perfecto, pero no para la gente común, sino para los gobiernos de turno.

Cuando se trata de perseguir opositores, siempre hay celeridad. Cuando se trata de blindar a partido de gobierno de turno, toda la justicia pierde la memoria y se acuerda de cosas selectivamente. Cuando había que trabar una investigación que les resultaba incómoda, aparecía el recurso legal preciso, el fallo oportuno sacado de los hue…., los magistrados que trabajan incansablemente 24/7. Esta supuesta “crisis” parece ser una fachada muy oportuna porque la gente está empezando a hacer algunas preguntas clave.

Parece que los tribunales piden plata para seguir siendo lo que ya son, un poder que se alquila, y que ahora encima exige que se lo subsidie sin auditoría, sin que nadie pregunte a quién le sirvieron esas sentencias en las últimas décadas.

Ojo, el ministro Espinoza le dijo al Órgano Judicial lo mismo que le dijo a la COB en abril “¿a quién le quito?” Como si el presupuesto para salud, educación u otros fuera lo mismo que para una justicia que nunca rinde cuentas. Y no es igual. Unos piden sostener derechos básicos y los otros piden sostener un aparato que ya demostró que no es confiable. Así que no. Antes de discutir cuánto presupuesto merece la justicia, habría que preguntarse qué hizo con el presupuesto que ya tuvo. Porque si se acepta su pedido solo se profundizará la terrible situación de la justicia en Bolivia.