Los últimos acontecimientos en Bolivia, después de las elecciones nacionales, han reflejado varios elementos que necesitan ser estudiados desde la sociología y la ciencia política. Estos son: primero, el retorno de la Bolivia señorial a la administración del nuevo Estado Plurinacional; y segundo, la rearticulación de los movimientos sociales después de la erosión simbólica que sufrió a causa de la división del MAS durante su último gobierno. La importancia de estudiar el escenario socio político del primer semestre del nuevo gobierno, recae en los efectos económicos que ha causado en los sectores sociales, desde las políticas económicas del gobierno y los que han derivado en las acciones colectivas. Bolivia a pesar de tener un carácter conflictivo que obedece a diversos factores desde su clase política, su carácter abigarrado de su sociedad, su formación social, entre otros aspectos que no estudiaremos aquí, aun no aprendió a reconocerse como sociedad. El desconocimiento de las estructuras sociales, económicas y políticas por parte de las clases políticas, muchas veces, ha llevado al país a conflictos recurrentes que afectan a su desarrollo como nación [1]. Bajo esa explicación, es necesario que los que ofician en las ciencias sociales, rastreen las causas y efectos de los últimos acontecimientos en Bolivia, ya que, el conocimiento del origen, la formación, radiografía, características del conflicto y los elementos de su composición, pueden ayudar a ese reconocimiento que hace falta, consiguientemente, generar posibles soluciones. Los fenómenos sociales no se explican por sí mismos, es verdad que, se presentan ante uno, incluso, se es parte de ello, pero por diversas razones son caóticas en un primer momento, hasta que dato tras dato, hecho tras hecho, se construye un esquema de ideas que nos acerca a la comprensión de la realidad. El objetivo de este ensayo es explicar el retorno de la Bolivia señorial [2] y la rearticulación de los movimientos sociales, a partir del estudio de los hechos políticos y sociales significativos. Para esta tarea, se describe los antecedentes políticos para el ascenso de la derecha al gobierno y las políticas económicas que se aplicaron en los primeros meses de gobierno, asimismo, el eje de articulación, los tipos de acción colectiva de los movimientos sociales y por último la “situación histórico política” de las fuerzas sociales y políticas. El retorno de la Bolivia señorial El grupo intelectual Comuna de concepción marxista publicó un libro colectivo bajo el título “El retorno de la Bolivia plebeya” [3], en el cual referían la trayectoria de los movimientos sociales, que después de la derrota de los mineros y la victoria del Decreto Supremo 21060, que reconfiguraba el orden neoliberal en Bolivia, retornaban con nuevas formas de democratización. La carga política de estos movimientos sociales, incluso, tenían un carácter histórico, como el discurso de Felipe Quispe Huanca, el Mallku, ejecutivo de la CSUTCB, que hablaba de las “Dos Bolivias”[4] y proponía la autodeterminación de las naciones autóctonas: “Aspiramos a ser oficialmente lo que somos: la Gran nación Aymara, Quechua y Guaraní” [5]. La reemergencia de estas identidades colectivas, para el año 2000, reflejaba la crisis del Estado y el agotamiento ideológico de las elites políticas que habían heredado el poder de generación en generación, ese mismo vaciamiento discursivo no respondía ya a las demandas históricas de la sociedad [6]. Las movilizaciones desembocaron—luego de consecuentes movilizaciones durante los gobiernos de Banzer, Quiroga, Sánchez de Losada y Mesa —en la constitución de un nuevo modelo de Estado, cuya esencia fue la plurinacionalidad de Bolivia que no fue reconocida desde su nacimiento. El ascenso del Movimiento Al Socialismo MAS al poder cambió el carácter del Estado boliviano, así las empresas del Estado que fueron privatizados con la famosa capitalización ahora eran el eje central de la producción y por consiguiente de la economía nacional. Asimismo, el carácter excluyente del modelo republicano hacia el “indígena”, se había modificado en su inclusión de manera legal en la Constitución Política del Estado [7], lo que derivaba en un Estado integral [8]. Estos dos ejes: la fortaleza de las empresas públicas como productor de la riqueza nacional y la integralidad del Estado, que hacía participe a los movimientos sociales como la COB y la CSUTCB fueron las bases de la estabilidad económica y social. A estas transformaciones García Linera llamó las “democratizaciones plebeyas” [9]. A lo largo de 14 años de gobierno bajo la presidencia de Evo Morales, el MAS tuvo dominancia hegemónica en el campo político, sin embargo, también ingresó en una crisis ideológica que no pudo sostener y que la derecha supo aprovechar el momento, consiguientemente, recolectar los errores del MAS y razones para construir un eje ideológico anti masista, que se concretizó en una serie de conflictos y en la renuncia de Morales el 2019. Después de la victoria del MAS en las elecciones de noviembre de 2020, su debacle se consolidaría el 2022 cuando en la Asamblea Legislativa Plurinacional, la bancada azul se fracturaría en asambleístas que apoyaban a Arce y a Morales. Las disputas internas de liderazgo en el gobierno de Luis Arce, dividió al “partido político” en tres grupos: el primero a la cabeza de Evo Morales, el segundo de Andronico Rodríguez y el tercero bajo la dirección de Arce. Esto aparentemente no afectaba a los movimientos sociales, sin embargo, fracturó a las organizaciones sociales que luego quedó en su desarticulación. Esta situación, fue momento crucial para la derecha boliviana para fortalecer su discurso contra los principales líderes de izquierda y por supuesto contra los dirigentes de las organizaciones sindicales erosionando el estatus simbólico que se había ganado en las movilizaciones contra los gobiernos de la derecha señorial en las jornadas de 2000-2004. Así las nuevas elecciones estuvieron marcadas bajo esta división del bloque popular en tres frentes, dos de ellos participaron en la contienda electoral: Andronico Rodríguez por el Movimiento Tercer Sistema (MTS) y Eduardo del Castillo por el Movimiento Al Socialismo (MAS). Y la facción de Evo Morales no participó, por la misma pugna entre Arce y el líder cocalero. La rearticulación de la derecha en diferentes frentes, desde radicales como “Unidad” con Samuel Doria Medina, “Alianza