17 julio, 2026

CADEX: “El show mediático armado por el fiscal en Chile fue eso”

“Desde el día uno nosotros, como Caneb (Cámara Nacional de Exportadores de Bolivia) y Cadex, hemos manifestado que el show mediático armado por el fiscal en Chile fue eso, un show mediático que lo que buscaba era un titular” Oswaldo Barriga, presidente de la Cámara de Exportadores, Logística y Promoción de Inversiones de Santa Cruz (Cadex) sobre la madera con droga,,. ¿O sea que no había droga en las 108 toneladas incautadas en Chile? ¿Que no es madera que llegó de Bolivia? ¿Yo no fui, fue Teté? ¿Qué?

CADEX: “El show mediático armado por el fiscal en Chile fue eso” Leer más »

El retorno de “La Bolivia Señorial” y la rearticulación de los Movimientos Sociales

Los últimos acontecimientos en Bolivia, después de las elecciones nacionales, han reflejado varios elementos que necesitan ser estudiados desde la sociología y la ciencia política. Estos son: primero, el retorno de la Bolivia señorial a la administración del nuevo Estado Plurinacional; y segundo, la rearticulación de los movimientos sociales después de la erosión simbólica que sufrió a causa de la división del MAS durante su último gobierno. La importancia de estudiar el escenario socio político del primer semestre del nuevo gobierno, recae en los efectos económicos que ha causado en los sectores sociales, desde las políticas económicas del gobierno y los que han derivado en las acciones colectivas. Bolivia a pesar de tener un carácter conflictivo que obedece a diversos factores desde su clase política, su carácter abigarrado de su sociedad, su formación social, entre otros aspectos que no estudiaremos aquí, aun no aprendió a reconocerse como sociedad. El desconocimiento de las estructuras sociales, económicas y políticas por parte de las clases políticas, muchas veces, ha llevado al país a conflictos recurrentes que afectan a su desarrollo como nación [1]. Bajo esa explicación, es necesario que los que ofician en las ciencias sociales, rastreen las causas y efectos de los últimos acontecimientos en Bolivia, ya que, el conocimiento del origen, la formación, radiografía, características del conflicto y los elementos de su composición, pueden ayudar a ese reconocimiento que hace falta, consiguientemente, generar posibles soluciones. Los fenómenos sociales no se explican por sí mismos, es verdad que, se presentan ante uno, incluso, se es parte de ello, pero por diversas razones son caóticas en un primer momento, hasta que dato tras dato, hecho tras hecho, se construye un esquema de ideas que nos acerca a la comprensión de la realidad. El objetivo de este ensayo es explicar el retorno de la Bolivia señorial [2] y la rearticulación de los movimientos sociales, a partir del estudio de los hechos políticos y sociales significativos. Para esta tarea, se describe los antecedentes políticos para el ascenso de la derecha al gobierno y las políticas económicas que se aplicaron en los primeros meses de gobierno, asimismo, el eje de articulación, los tipos de acción colectiva de los movimientos sociales y por último la “situación histórico política” de las fuerzas sociales y políticas. El retorno de la Bolivia señorial El grupo intelectual Comuna de concepción marxista publicó un libro colectivo bajo el título “El retorno de la Bolivia plebeya” [3], en el cual referían la trayectoria de los movimientos sociales, que después de la derrota de los mineros y la victoria del Decreto Supremo 21060, que reconfiguraba el orden neoliberal en Bolivia, retornaban con nuevas formas de democratización. La carga política de estos movimientos sociales, incluso, tenían un carácter histórico, como el discurso de Felipe Quispe Huanca, el Mallku, ejecutivo de la CSUTCB, que hablaba de las “Dos Bolivias”[4] y proponía la autodeterminación de las naciones autóctonas: “Aspiramos a ser oficialmente lo que somos: la Gran nación Aymara, Quechua y Guaraní” [5]. La reemergencia de estas identidades colectivas, para el año 2000, reflejaba la crisis del Estado y el agotamiento ideológico de las elites políticas que habían heredado el poder de generación en generación, ese mismo vaciamiento discursivo no respondía ya a las demandas históricas de la sociedad [6]. Las movilizaciones desembocaron—luego de consecuentes movilizaciones durante los gobiernos de Banzer, Quiroga, Sánchez de Losada y Mesa —en la constitución de un nuevo modelo de Estado, cuya esencia fue la plurinacionalidad de Bolivia que no fue reconocida desde su nacimiento. El ascenso del Movimiento Al Socialismo MAS al poder cambió el carácter del Estado boliviano, así las empresas del Estado que fueron privatizados con la famosa capitalización ahora eran el eje central de la producción y por consiguiente de la economía nacional. Asimismo, el carácter excluyente del modelo republicano hacia el “indígena”, se había modificado en su inclusión de manera legal en la Constitución Política del Estado [7], lo que derivaba en un Estado integral [8]. Estos dos ejes: la fortaleza de las empresas públicas como productor de la riqueza nacional y la integralidad del Estado, que hacía participe a los movimientos sociales como la COB y la CSUTCB fueron las bases de la estabilidad económica y social. A estas transformaciones García Linera llamó las “democratizaciones plebeyas” [9]. A lo largo de 14 años de gobierno bajo la presidencia de Evo Morales, el MAS tuvo dominancia hegemónica en el campo político, sin embargo, también ingresó en una crisis ideológica que no pudo sostener y que la derecha supo aprovechar el momento, consiguientemente, recolectar los errores del MAS y razones para construir un eje ideológico anti masista, que se concretizó en una serie de conflictos y en la renuncia de Morales el 2019. Después de la victoria del MAS en las elecciones de noviembre de 2020, su debacle se consolidaría el 2022 cuando en la Asamblea Legislativa Plurinacional, la bancada azul se fracturaría en asambleístas que apoyaban a Arce y a Morales. Las disputas internas de liderazgo en el gobierno de Luis Arce, dividió al “partido político” en tres grupos: el primero a la cabeza de Evo Morales, el segundo de Andronico Rodríguez y el tercero bajo la dirección de Arce. Esto aparentemente no afectaba a los movimientos sociales, sin embargo, fracturó a las organizaciones sociales que luego quedó en su desarticulación. Esta situación, fue momento crucial para la derecha boliviana para fortalecer su discurso contra los principales líderes de izquierda y por supuesto contra los dirigentes de las organizaciones sindicales erosionando el estatus simbólico que se había ganado en las movilizaciones contra los gobiernos de la derecha señorial en las jornadas de 2000-2004. Así las nuevas elecciones estuvieron marcadas bajo esta división del bloque popular en tres frentes, dos de ellos participaron en la contienda electoral: Andronico Rodríguez por el Movimiento Tercer Sistema (MTS) y Eduardo del Castillo por el Movimiento Al Socialismo (MAS). Y la facción de Evo Morales no participó, por la misma pugna entre Arce y el líder cocalero. La rearticulación de la derecha en diferentes frentes, desde radicales como “Unidad” con Samuel Doria Medina, “Alianza

El retorno de “La Bolivia Señorial” y la rearticulación de los Movimientos Sociales Leer más »

Loza: “Ojalá el objetivo sea utilizar esas instalaciones en lugar de criticarlas”

“El día de ayer hemos observado que el ministro de Obras Públicas se ha dirigido hasta las infraestructuras de Unasur en Valle Alto. Ojalá el objetivo sea utilizar esas instalaciones en lugar de criticarlas” Leonardo Loza, Gobernador de Cochabamba Esos edificios son criticables, y Loza ahora tiene una propuesta para usarlos como si no supiera que no sirvieron pa nada… bueno sería que el gobernadorcillo nos cuente si propuso algo cuando esto se construía además de ofrecer mujeres al gabinete de su ex jefe.

Loza: “Ojalá el objetivo sea utilizar esas instalaciones en lugar de criticarlas” Leer más »

Estudio revela que el origen social y el género empujan a mujeres hacia los “agachaditos”

Una investigación del Instituto de Investigaciones Sociológicas (IDIS) de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) concluye que la decisión de miles de mujeres de dedicarse a la venta de comida en las calles no responde únicamente a una elección personal o a la falta de empleo formal, sino a un conjunto de condicionamientos relacionados con el origen social, la desigualdad de género y las trayectorias laborales que han marcado sus vidas. El estudio, titulado La ruta del agachado: trabajo, género y alimentación en la calle, sostiene que la denominada “ruta del agachado” es el resultado de factores estructurales que distribuyen las oportunidades laborales de manera desigual entre hombres y mujeres. Según la investigación, la economía informal se convierte en una de las alternativas más accesibles para quienes no logran insertarse en el mercado laboral formal. El autor, Mircko Vera Zegarra, explica que la investigación buscó establecer “un puente que comunique los aspectos estructurales de género e inserción laboral con la decisión individual de optar por la ‘ruta del agachado’ como un camino hacia la obtención de ingresos y bienestar”. La investigación identifica que prácticamente todos los puestos de venta de comida callejera son atendidos por mujeres, una situación que refleja la persistencia de la división sexual del trabajo y la prolongación de las tareas domésticas hacia el espacio público. Asimismo, señala que las responsabilidades del cuidado y del hogar continúan recayendo principalmente sobre ellas, condicionando sus posibilidades de acceder a otros empleos. A partir de las trayectorias de vida de las comideras, el estudio evidencia que muchas provienen de hogares con escasas oportunidades educativas y laborales, y que suelen transitar por ocupaciones igualmente precarias antes de establecerse en la venta de comida. En varios casos, el fallecimiento o abandono de la pareja, así como la influencia de familiares dedicados al rubro, terminan orientando su ingreso a esta actividad. Pese a ello, la investigación también muestra que la venta de comida representa para muchas mujeres una fuente de estabilidad económica y la posibilidad de sostener a sus familias, aunque sus proyectos de vida continúan desarrollándose dentro de un contexto marcado por las desigualdades de género y las limitadas oportunidades de movilidad social.

Estudio revela que el origen social y el género empujan a mujeres hacia los “agachaditos” Leer más »

Hegemonía, el poder en la mente

¿Por qué el pobre que no tiene para comprarse una casa o ir a un médico, defiende al rico que lo explota? ¿Por qué el pobre que no puede acceder a la justicia y solo puede ser víctima de ella, termina defendiendo las leyes? ¿Por qué aceptamos como ovejas cualquier gobierno salido de las elecciones, aunque sea un mal gobierno? ¿Por qué consideramos que estar atados a un trabajo que paga una miseria y que apenas nos permite la sobrevivencia es lo mejor que nos pudo pasar en la vida? ¿Por qué pensamos que hacer que otra persona trabaje para mí, es decir que se sacrifique para darme dinero a mí que no trabajo, es normal? ¿Por qué consideramos que ser solidario y generoso con los demás es una ingenuidad y una debilidad? La respuesta a estas preguntas está en un concepto político que los analistas utilizan mal y que en este texto te vamos a explicar: la hegemonía. Antonio Gramsci La hegemonía es un concepto que usaba Gramsci (1891-1937) para llamar al dominio que tenía el sistema capitalista en Italia y en otros países europeos de su tiempo. La idea es que el capitalismo no solo domina por medio de la coerción, es decir no solo domina a través de la policía o el ejército. Es sabido que en el capitalismo la policía y el ejército se ocupan de desarmar y aplastar a los sindicatos y otras organizaciones que quieren rebelarse contra la explotación en sus fuentes de trabajo. Esa fuerza rebelde que amenaza con tomar las fábricas es enfrentada por los policías o por el ejército. El punto, entonces, para los trabajadores es cómo derrotar a esos organismos de coerción del Estado; hay que hacer huelgas, marchas, hay que sumar a más sectores a la lucha, hay que convencer a secciones de la policía o el ejército para que cambien de bando, etc… Pero Gramsci vio que en realidad la lucha de los trabajadores estaba dejando de lado un factor igual de importante y, según se vea, tal vez más importante que la coerción. Se dio cuenta de que el dominio de la burguesía no se asentaba solo en la policía o el ejército, se dio cuenta de que el dominio estaba en la mente de los trabajadores y del pueblo en general. Este dominio de la mentalidad se hace por consenso. Gramsci describe cómo se logra ese consenso y cómo actúa de la mano de la coerción; a este sistema de coerción y consenso lo denominó hegemonía. Gramsci plantea que, en el sistema capitalista, la población nace y crece en un ambiente estructurado en base a lineamientos morales y éticos que conforman la base de la mentalidad popular sobre la que se asienta el sistema capitalista. Las bases de nuestra vida en el capitalismo La democracia: estamos de acuerdo en que el mejor sistema de gobierno es la democracia, por no decir que en realidad creemos que es el único posible. La negación de la democracia se denomina dictadura, la cual es aborrecida por todos como sinónimo de tiranía, corrupción y violencia. Estamos convencidos de ello y no solo por lo que nos dicen el presidente, los analistas, los periodistas y cuanto otro ser se ponga en una pantalla de televisión o ante un micrófono de radio, sino porque está dicho en la Constitución y afirmamos rotundamente que ni la Ley de leyes ni ninguna otra ley puede ser contradicha. Nuestra única actividad política se reduce a votar en las elecciones. Si pensamos que nos equivocamos y hemos elegido a un mal presidente, tenemos que aguantarnos y esperar 5 años para votar por otro candidato. Como resultado de esta visión del poder político, creemos que la solución a los problemas del país está en elegir un buen presidente. En nuestro marco mental no hay otras opciones, el gobierno debe regularse por medio de una Constitución, de un presidente, de una asamblea, de unos alcaldes y gobernadores. Es como la idea del rey en tiempos de la colonia, aquella gente tampoco creía (y se equivocaba) que podría haber una forma de gobierno diferente, solo podía mandar un rey español. En lo laboral creemos que la salvación de nuestras vidas, es decir la seguridad de un ingreso económico suficiente para nuestras necesidades viene de adquirir un buen trabajo, ya sea en del Estado o de la empresa privada. No nos cuestionamos si el sueldo que recibiremos es mucho menor que lo que realmente deberíamos recibir tomando en cuenta nuestra capacidad productiva, solo nos fijamos si es suficiente para comprar comida para nuestra familia, vestirla, mandarla al colegio y guardar un poco para pagar el préstamo del banco para comprar nuestra casa. Contamos también con una esperanza secreta, que si somos lo suficientemente inteligentes, si tenemos suerte y logramos un capital, podemos comenzar nuestro propio negocio y llegar a generar el dinero que necesitamos para tener el futuro asegurado y quién sabe si más que eso. Los más pobres solo queremos que la economía del país se estabilice para que la gente pueda comprar nuestros productos agrícolas o las mercancías de poco valor que traemos de contrabando. Aquel que logre un poco de capital, cree que está bien contratar a otros seres humanos a los que no les hará un contrato formal, les pagará poco, los hará trabajar más de 8 horas, en fines de semana y feriados; estos pobres semi-esclavos a menudo son de su propia familia. Pero eso sí, se considerará un gran benefactor porque da trabajo a los que lo necesitan. Porque si quieres hacer dinero de verdad y no solo sobrevivir, te debes de aprovechar de la fuerza de trabajo de los demás. ¿Por qué el pobre que no tiene para comprarse una casa o ir a un médico, defiende al rico que lo explota? Porque espera algún día ser como él. Estos son nuestros valores y principios en la sociedad capitalista, cualquier idea que contravenga estas bases es descartada sin siquiera tomarse en consideración,

Hegemonía, el poder en la mente Leer más »